La NIIF 9 establece un modelo de clasificación basado en dos dimensiones: la naturaleza del instrumento (deuda o patrimonio) y las características del flujo de efectivo junto con el modelo de negocio de la entidad.
Clasificación de Activos Financieros
Los activos financieros se clasifican en tres categorías:
Un aspecto crucial es evaluar si los flujos contractuales representan únicamente pagos de capital e intereses (SPPI). Esto significa que el rendimiento del instrumento debe ser consistente con un préstamo simple. Características como amortizaciones anticipadas aceleradas, conversiones de moneda o índices de rendimiento variable pueden fallar este criterio (NIIF 9.B4.1.7-B4.1.13).
Clasificación de Pasivos Financieros
Los pasivos se clasifican generalmente en:
La entidad puede, al reconocimiento inicial, designar irrevocablemente un activo financiero o pasivo al VRPR si esto elimina o reduce significativamente una asimetría contable (NIIF 9.4.1.5).
Implicaciones Prácticas
La clasificación determina directamente el tratamiento posterior: el método de tasa de interés efectiva para CA, pruebas de deterioro crediticio para CA y VRROPI (NIIF 9.5.1), y reconocimiento inmediato en resultados para VRPR. Por ello, evaluar correctamente el modelo de negocio y las características SPPI es fundamental para una aplicación adecuada de NIIF 9.